En medio de la desidia de ese pésimo espectáculo en el que es imposible ver un adelantamiento en la
infinidad de vueltas al circuito que dan todos los pilotos, dos coches han puesto una nota de color intentando pasarse el uno al otro e intentando cerrar al otro para que no le pasase, un precioso momento de lucha. Según el afamado comentarista de la Sexta, el Sr. Lobato, eran un coche del equipo Virgen y otro de la escudería Hispania. Cuando parecía que dichos coches iban a romper con el aburrimiento, cuando era evidente que esos coches iban a dar algo de emoción a la carrera, dicho periodista se ha reído con sorna de la lucha que ambos han mantenido diciendo que era una lucha, si se la podía llamar lucha a esa lucha entre pobres, una lucha entre pésimos equipos, de equipos sin dinero que no se juegan nada en carrera.
A mi entender, que no es mucho en este mundillo de la F1, en una carrera, lo más importante, lo mejor, es conseguir quedar primero, pero cuando eso no es posible, cuando tienes a alguien por delante, tu misión más inmediata, tu objetivo más próximo, es quedar por delante del que va por delante de ti.
Sin embargo, este “profesional” si es que se le puede llamar así, parece, de hecho no parece, sino que confirma que está enamorado de Fernando Alonso, y lo que es el espectáculo de la F1 le da igual, espectáculo que yo no veo tal y que él se empeña en predicar en cada carrera. A este señor sólo le vale Alonso, lo que hagan Jaime Alguersuari , Pedro Martínez de la Rosa o incluso los mismísimos Hispania, que supone el primer equipo de las historia de la F1 montado con capital español, aunque no tenga ningún piloto nacional, le dan igual, sólo vale Alonso como si de un Dios de la F1 se tratara, un Dios que sin embargo en la carrera de Turquía ha quedado octavo, muy alejado de lo que se pide a uno de los supuestamente mejores pilotos de este deporte, a un piloto que corre en uno de los equipos más ricos, con más presupuesto y que mejor paga a sus pilotos, sin embargo, sólo ha podido luchar con los modestos, como se refiere vuelta tras vuelta el mentado comentarista a los coches de bajo presupuesto, a los coches sin los que este deporte no sería un deporte y sin embargo, quien vive de ellos no hace más que menos preciar.
Que mal periodista es el forofo, ya lo vemos en otros deportes como el fútbol, y que mal profesional es el que se cree ganador y no lo es pues nunca la culpa es propia, siempre hay algún culpable externo al piloto; en una carrera son los neumáticos, en otra es el coche, en otra que ha llovido, o si no es el asfalto, o la pintura de los aficionados, en fin, siempre hay excusa, él no es el problema nunca (no sabe lo que es entonar el “mea culpa”). Sin embargo, cuando queda en buena posición en carrera, todo ha costado muchísimo, ha tenido que luchar él solo contra el mundo y con los astros, el esfuerzo ha sido titánico, el coche no iba todo lo bien que esperaba pero he sabido sacarle lo máximo, todo se convierten en méritos propios.
Que gran engaño el de la F1, que gran mentira la que vende todos los domingos el Sr. Lobato, que timo de ganador nato, de gran piloto este Fernando Alonso. Y que buenas personas aquellas que como Pedro Martínez de la Rosa, Jaime Alguersuari y Adrián Campos que tanto ha luchado para poder crear una escudería de bandera española, hacen más humano el deporte de la F1.

