Siempre hay colectivos profesionales que gozan de cierta mala fama, o por decirlo de otra, cada colectivo tiene su cartel, su topicazo asociado. Por ejemplo, yo que siempre he trabajado en la hostelería, en ese negocio siempre se oye decir a los clientes que los que más dinero ganan son los de los bares (es curioso porque yo siempre se lo he oído a los clientes que más dinero tienen), otro de los dichos es que los taxistas son unos sinvergüenzas, y hasta hoy no me lo creía, “otro bulo más” pensaba.
Sin embargo, a raíz del estudio que ha sacado la OCU, no puedo por mas que pensar que ese bulo es cierto, pues de 193 viajes que se inspeccionaron por dicha organización, se cometieron 522 irregularidades, irregulares que implicaban dar rodeos hasta llegar al destino, no mostrar los contadores, aceptación de propinas excesivas e incluso el cobro de mayor tarifa a los usuarios.
Hay quien puede levantar la voz y decir, eso es muy relativo, sin embargo, los datos que presenta la OCU no dejan lugar a relatividad, de las 193 carreras mencionadas, ¡¡¡¡sólo 3!!!! no cometieron ninguna infracción. Un dato demasiado alarmante como para no fijar los ojos en el.
Datos tan tristes, hacen un flaco favor a este colectivo, que es uno de los más castigados con la violencia callejera, pues raro es el año que no muera algún taxista que en el recorrido de una carrera ha sido asaltado por su propio cliente con el afán de hacerse con el dinero que dicho profesional lleva encima.
Lo que si es curioso del estudio, es que los taxistas se ceban con los extranjeros que visitan nuestro país, utilizando los timos en menor medida con los nacionales. Tirando de tópicos, los españoles somos así. Y es que a colación de esto, recuerdo mis años de estudiante de bachillerato en Segovia, donde un gran compañero de clase, sacaba dinero para futbolines a los “guiris” vendiéndoles entradas (hechas en el ordenador durantes nuestras clases de informática) para ¡¡VISITAR EL ACUEDUCTO POR DENTRO!! Toda una proeza, lo cachondo es que muchos japoneses compraban aquellos tickets que les habrían de mostrar los más recónditos escondrijos del monumento por antonomasia de la ciudad castellana.
Sin embargo, a raíz del estudio que ha sacado la OCU, no puedo por mas que pensar que ese bulo es cierto, pues de 193 viajes que se inspeccionaron por dicha organización, se cometieron 522 irregularidades, irregulares que implicaban dar rodeos hasta llegar al destino, no mostrar los contadores, aceptación de propinas excesivas e incluso el cobro de mayor tarifa a los usuarios.Hay quien puede levantar la voz y decir, eso es muy relativo, sin embargo, los datos que presenta la OCU no dejan lugar a relatividad, de las 193 carreras mencionadas, ¡¡¡¡sólo 3!!!! no cometieron ninguna infracción. Un dato demasiado alarmante como para no fijar los ojos en el.
Datos tan tristes, hacen un flaco favor a este colectivo, que es uno de los más castigados con la violencia callejera, pues raro es el año que no muera algún taxista que en el recorrido de una carrera ha sido asaltado por su propio cliente con el afán de hacerse con el dinero que dicho profesional lleva encima.
Lo que si es curioso del estudio, es que los taxistas se ceban con los extranjeros que visitan nuestro país, utilizando los timos en menor medida con los nacionales. Tirando de tópicos, los españoles somos así. Y es que a colación de esto, recuerdo mis años de estudiante de bachillerato en Segovia, donde un gran compañero de clase, sacaba dinero para futbolines a los “guiris” vendiéndoles entradas (hechas en el ordenador durantes nuestras clases de informática) para ¡¡VISITAR EL ACUEDUCTO POR DENTRO!! Toda una proeza, lo cachondo es que muchos japoneses compraban aquellos tickets que les habrían de mostrar los más recónditos escondrijos del monumento por antonomasia de la ciudad castellana.
Habiendo sido "guiri" en paises extranjeros, yo también he sido, o me he sentido engañado por personas que te ofrecen cualquier tipo de ayuda, he pagado el doble por billetes anticipados de autobús o me han cobrado carreras a precio de oro por ir a menos de un kilómetro de distancia montado en un taxi. Y la verdad es que a parte de la cara de tonto que se te queda, aparece una sensación de angustia irrevocable que tarda varios días en desaparecer y que a lo que llevan es a amargarte el resto del viaje.
Picardías juveniles y sufrimientos propios a parte, me parece un acto deleznable el abusar así de las personas por el desconocimiento de la lengua, los precios o el valor real de la moneda de aquellos que vienen a visitar nuestro país por lo atractivo de éste, de hecho, los abusos hacia esas personas lo que genera es una mala reputación que se generaliza al resto de los españoles y que hacen que la economía del turismo se vea resentida por los engaños sufridos por los extranjeros.

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