No salgo de mi asombro, hoy domingo 2 de Mayo, Fiesta de la Comunidad de Madrid y para más inri, ayer 1º de Mayo día del trabajador, encima haciendo un día primaveral de los que invitan a pasear por el parque del Buen Retiro o a tomar una cervecita en una terraza o si la economía lo permite, estar en una casa rural disfrutando del ambiente campestre que estos hospedajes nos ofrecen, y en vez de eso, me encuentro con que la gente aprovecha a ir a los centros comerciales ¡¡¡¡¡¡¡a comprar!!!!!!!
Y es que hoy me ha tocado trabajar, como casi todos los domingos primeros de mes, es lo que tiene trabajar en cierta empresa de venta de productos al consumo y con un gran renombre, y caminaba yo tan contento hacia mi lugar de trabajo, pensando que hoy no iba a hacer nada más que ver las carreras y ya, cuando de repente, a los cinco minutos de abrir el Centro Comercial, el primer cliente, algo que por desgracia no me pasa ningún día de la semana, pero es que tras este, han venido otros cuatro más. - No es mucho trabajo pensarán algunos - y razón no les falta, pero es que cinco clientes es lo que tiene mi delegación a lo largo de todo un día, es decir, que en apenas una hora he atendido lo mismo que mi compañero y yo atendemos en 12 horas de trabajo que dura una jornada normal de un día normal.
Con ésto no quiero decir que me moleste trabajar, sino símplemente que la gente está fatal. Estando el día como está, teniendo el retiro a escasos metros y una terraza impresionante en la puerta misma y se vienen a un maldito centro comercial a comprar televisiones, ordenadores, relojes y demás artículos que se pueden comprar cualquier día de la semana después de trabajar.
Aunque ante esto yo pienso que debe de haber mucha agorafobia por ahí porque sino yo no me explico que el domingo, el día que Dios eligió para descansar y probablemente lo haría con una cervecita y contemplando los rincones más hermosos del mundo que acababa de crear, la gente salga de su casa a...encerrarse entre cuatro paredes de hormigón igualitas a las que se ciernen día tras día sobre ellos en sus casas y sus despachos.
Oye, que cada uno tiene sus aficiones, hay a gente a la que le da por ir de pesca, otros a correr, y otros por ir de centros comerciales, y es que sobre gustos no hay nada escrito (aunque algún catedrático debería tomarse la molestia de escribirlo para ilustrar a algunos sobre la mejor forma de pasar un domingo)
En fin, yo seguiré trabajando, deleitándome con las maravillosas vistas que me proporcionan mis cuatro paredes de hormigón con las ventanas de mi ordenador como únicas ventanas para mirar al exterior, mientras otros se deleitan viendo televisores, ropa, ordenadores y otros artículos.

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