martes, 13 de abril de 2010

A propósito de la ley de reforma laboral

En vista de la nueva reforma laboral que ha presentado el Gobierno en el día de hoy, en la que se adoptan medidas de empleo tomadas de países como Austria (vigésimo sexto país en la clasificación mundial por PIB, un ejemplo a seguir por el noveno país en esa misma clasificación) que llevan a crear un fondo de indemnización por despido, o proponer una reducción de indemnizaciones para el trabajador en caso de despido (una brillante idea si lo que se pretende es seguir aumentando el paro), me pregunto cómo un partido que se dice de centro izquierda, anteriormente más posicionado a la izquierda, toma medidas tan absurdas y que favorecen en tamaña medida a los empresarios, hundiendo más si cabe a las clases trabajadoras.
Ideologías políticas a parte, yo creo que es un error intentar que una reforma laboral así salga adelante ya que lo único a lo que va a contribuir es a hundir más si cabe la economía del país, y no me refiero a las maltrechas arcas públicas, sino a la masa de personas que formamos este país.
Aspirando como nos encontramos a formar parte de las importantes reuniones del G8, nuestras miras no deberían posarse sobre países como Austria, sino más bien en las economías fuertes, en aquellas economías que forman tan ansiado grupo, así, podríamos reformar el salario mínimo interprofesional y adecuarlo al nivel de EE.UU. en donde una persona con titulación superior cobra un salario mínimo de 38000$ brutos anuales en contraposición de los 15000€ (20000$ b/a) que cobra de media un recién licenciado en España. Mirando también a EE.UU. se podría llevar a cabo la reforma de los contratos de formación, ya que en dicho país, los becarios cobran un salario mínimo durante su período de formación, lo que les permite incorporarse a la sociedad de consumo sin haber terminado el período lectivo, echo que fomenta el consumo y crea sinergias en la economía, sin embargo, en España el becario no cobra y en el caso de llegar a cobrar algo, es lo que la empresa estime que cuesta su esfuerzo (y créanme, es bastante poco, no superando nunca los 500€ al mes) y esto se produce porque el Gobierno no tiene establecido un mínimo para estos contratos, así pues, miles de estudiantes de FP y Universitarios, regalan entre tres y seis meses de trabajo a las empresas por mantener un contrato de formación después del cual serán o no renovados por la empresa en función de las necesidades de personal de la misma.
Aún así y puestos a mirar la solución en países con menor PIB que el nuestro, por qué no miramos a países como Dinamarca que ocupando el puesto vigésimo octavo en la clasificación mundial, tiene una tasa de paro inferior al 9% gracias en parte al alto porcentaje en tributos que tienen que pagar, echo que a su vez revierte en mejoras sociales y la posibilidad de incrementar el gasto público en épocas de crisis con el fin de crear empleo o en su defecto dar unas prestaciones por desempleo acordes a la cotización, haciendo que un parado no tenga que mendigar y pueda seguir manteniendo el mismo nivel de vida que llevaba hasta antes de perder su empleo.
Pero está claro, que a día de hoy, los políticos no están interesados en solucionar la crisis y están más interesados en mejorar sus números, sino, a que se debe que quieran quitar las horas extras (gran fuente de ingresos para la mayoría de los mileuristas) y den estas minucias a trabajadores que se encuentran en paro y que se verían de esta manera contratados con un contrato a tiempo parcial para cubrir...¿cuánto? Dos, tres, no mucho más de cuatro horas al día, pero eso sí, rebajando las tasas de paro con el fin de maquillar la estadística y que en el próximo informe del INE en vez de figurar 4.166.613 parados en España, puedan figurar unos más que razonables ¿2.000.000, quizá 3.000.000?, lo suficiente para presentar unos datos defendibles ante la opinión pública, pero sin presentar una solución real al problema.
Echo este, como el de tantas otras medidas adoptadas por este y otros Gobiernos me preocupa bastante, dado que los políticos en general, sean del signo que sean, han tomado por tónica general en el desempeño de sus funciones el parchear allá donde surgen los problemas en vez de abordarlos y erradicarlos desde la base, es decir, se dedican a tapar el problema con medidas menores en vez de intentar solucionar el problema desde su inicio, acción esta que les evitaría posteriores dolores de cabeza ante nuevas situaciones problemáticas surgidas a raíz del mismo problema al que no se puso resolución; y es que nuestros políticos deberían poner en práctica el refranero español y llevar a cabo aquel que reza "A grandes males, grandes remedios" para solucionar muchos de los problemas que les surgen en el día a día de su quehacer político.

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